miércoles, 2 de enero de 2008

bye, vegas

Cualquiera que pase por Las Vegas se da cuenta de que existen muchas Las Vegas paralelas. Está la arquitectónica, con hoteles ciertamente impresionantes de miles de habitaciones. Está la de las compras, con cientos de tiendas, sobre todo de nivel medio-alto, alternando Fendi con Vuitton, Prada con Barneys . Está la de las actividades atípicas, desde saltar en paracaídas encima del Strip, disparar un AK47, o tours en Hummer-limousina por el Gran Cañon y Hoover Dam. Por supuesto, Las Vegas del espectáculo y el showbiz, cuatro (!) shows diferentes de Cirque duSoleil en diferentes hoteles (O, Mystere, Zumanity y L.O.V.E.). Las Vegas del upscale clubbing con LAX (Luxor), Pure (CaesarsPalace) o Tao (Venetian). Por último, también hay una Las Vegas cutre, barata y hortera. La de las señoras en sus cincuenta con un gran cubo de monedas, fumando, y pasando horas y horas delante de un slot. La de los que vienen con una autocaravana, sombrero de cowboy y camisetas con lentejuelas, tipo Cletus y Brandine de los Simpson. Aquí es donde el inglés se vuelve más expresivo con todo un espectro de calificativos que lamentablemente he podido aprender y practicar estos días (como tacky, sketchy, cheap, shady, skanky entre otros). Así ha sido. Esta vez ha tocado probar la tortura de la parte cutre de Las Vegas.

Empezando por el hotel, a veces simplemente cutre (viejo, sin tiendas ni restaurantes agradables), a veces terrorífico (con payasos horripilantes) y otras veces, tremendamente molesto (con espantosas familias de muy bajo nivel con una prole de 4plus pequeños demonios hiperactivos por la combinación de luces de casino y atracciones tipo Montaña Suiza de Igeldo). La elección de planes y restaurantes también fue bastante desafortunada, hasta el punto de echar de menos Los Angeles y su ambiente más controlable. Todo lo controlable que puede ser una ciudad de 12 millones, claro.

Ciertamente el único rayo de sofisticación se tuvo cuando mi loved S cruzó ex profeso el desierto de Mohave desde LA para pasar conmigo unas horas y se visitaron algunos sitios más decentes. Pero ni siquiera lo planeado para esas horas (compras, day-spa y cena) salió bien por diferentes razones.

Las noches tuvieron también algún momento positivo como Pure el domingo (tengo foto de la Hilton, se publicará en breve!!) y la primera parte de nochevieja en Pink Taco y en Hard Rock casino, fuera del Strip.

Estoy dejando Las Vegas hacia San Jose, son las 6am y creo que el avión está exclusivamente lleno de geeks que vuelven a trabajar a Silicon Valley después de fin de año, dada la cómica concentración de iPhones, MacBooks, yonkis de Blackberry, camisetas de Google y todo tipo de accesorios con logos de dotcoms. Posiblemente se podrían fundar unas cuantas startups con todos nosotros y tal vez levantar millones y millones de VC... O montar un mercadillo de consumer electronics.

Cuántos estarán blogeando la nochevieja?

1 comentario:

Ivan dijo...

Cacho perro, que es eso de que llego tu loved S. Mira que no contar nada cuando estuviste aqui. Muy mal